El mundo feliz: Las buenas personas.
Se tiene la costumbre de llamar “buena persona” muy a la ligera, por ejemplo, un hombre comete un asesinato y sale su vecino diciendo “si era muy buena persona”, cuando está claro que no.
Hay una clase de gente que se autoproclama “buena persona” cuando no lo es; da clases de (doble) moral a todo el mundo, tachando de su lista a quien opine lo contrario a él cuando se ha cansado de intentar lavarle el cerebro, porque su manera de pensar es la correcta. Pero no creáis que hablo sólo de la Iglesia S.A., mucha más gente es asi. La iglesia proclama ideales de libertad y amor y se asusta cuando la gente ama libremente, las personas odian las convenciones sociales pero se repliegan en sí mismos cuando alguien rompe las normas, sus normas.
Tenemos por defecto la mente cerrada a nuevas culturas y nuevas formas de pensar y así nos va. De pequeños nos dijeron lo que estaba bien y lo que estaba mal y optamos por creerlo en vez de crearnos nuestros propios ideales. Experimentar es la mejor manera de adquirir inteligencia, quizás todos los niños deberían tener claro que sus padres no son héroes, que pueden equivocarse y que somos nosotros quienes tenemos que aprender sobre el bien y el mal (no hablo de delinquir precisamente).
