Laberinto
Ya estamos en el fin de semana, aunque la verdad es que no me alegro porque este sábado, aun a la mitad, ha sido bastante amargo. No quiero entrar en detalles pero la verdad no entiendo porque tiramos piedras en nuestro propio tejado.
La confianza en las personas es mi bandera, pero hay momentos en los que dudo que exista. Nadie se fía de nadie, siempre hay lugar para las mentiras, los temores, siempre hay una oveja negra, algo que esconder. En este mundo ser sincero es correr un riesgo, un riesgo que quiero correr, y que vosotros que me leeis deberíais correr también.
A veces me he dejado guiar por decir lo que la gente quería oir, lo más agradable, lo que me ahorrara problemas y me llevara por ejemplo, a conseguir un empleo. Pero he comprendido que esas cosas no te pueden dar la felicidad eterna, más bien una sonrisa momentánea recubierta de remordimientos, que después se vuelven en tu contra. Total, ¿Para qué?.
Ahora entiendo que trabajar para ganar dinero no me hace feliz, ahora veo que tener un ordenador nuevo, una psp, o poder irme de viaje no sirve para nada, ya que no quiero cosas materiales. El dinero es inútil si no lo puedo disfrutar con la persona que realmente me hace feliz. Te quiero.
Saludos.
Rosa.
